Producción • INGREDIENTES

Utilización de prebióticos y probióticos en aves

La inclusión de estos aditivos en las dietas son una alternativa favorable para el control de enfermedades y para las mejoras sanitarias y de producción en explotaciones intensivas.  Por: Dra. Isara Ramírez, encargada del Departamento de Inspecciones en UBI Meat Experts in Quality Assurance  

  • 08/02/2021 • 17:00

La inclusión de estos aditivos en las dietas son una alternativa favorable para el control de enfermedades y para las mejoras sanitarias y de producción en explotaciones intensivas. 

Luego de la decisión tomada por la Unión Europea en el año 2006, sobre la prohibición del uso de antibióticos como promotores de crecimiento, surge la necesidad de buscar alternativas que permitan producir animales sanos considerando la seguridad alimentaria.

El manejo intensivo de los animales de granja, sobre todo las aves, donde se utilizan métodos de alimentación y ambientes artificiales, trae como consecuencia alteraciones en su estado de salud, entre ellas se pueden destacar el incremento en los trastornos digestivos y desbalance bacteriano entérico (bacterias benéficas localizadas en el intestino de los animales). Esto lleva a una disminución en el índice de conversión (valor que indica la eficiencia con que un animal puede convertir lo que consume en carne), produciendo un inadecuado peso de faena.

Para atenuar estas y otras dificultades comunes encontradas en las granjas avícolas, las dietas pueden ser suplementadas con aditivos como los prebióticos y/o probióticos, una de las alternativas para obtener efectos positivos sobre el producto final en cuanto a ganancia de peso, control de enfermedades, disminución de las tasas de mortalidad durante el ciclo productivo, mejora en la calidad de carne y huevo, entre otras.

Los mismos pueden ser suministrados en el agua de bebida, a través de la pulverización, en los comederos o agregados a las raciones, también se pueden aplicar en dosis individuales. Existe una gran diversidad de marcas, entre las cuales el productor deberá definir la más apropiada según su tipo de explotación.

Prebióticos, ¿qué son?

Son sustancias o productos que no son absorbidos o hidrolizados durante su tránsito por el aparato digestivo, sirven de sustrato a las bacterias beneficiosas, estimulando su crecimiento y/o su actividad metabólica, alteran la microbiota intestinal de manera favorable para el hospedador e inducen efectos beneficiosos no sólo en el medio intestinal, sino también sistémicos” Gibson y Roberfroid (1995).

Los prebióticos incluyen almidón, pectinas, polisacáridos, ácidos grasos, principalmente acético, propiónico y butírico. Los ácidos producen una modificación del p H intestinal, afectando de esta manera a los microorganismos patógenos.

Según esos mismos autores para poder clasificar a un ingrediente alimenticio como prebiótico debe cumplir con estos requisitos:

  • Resistencia a la acidez gástrica
  • Capacidad de fermentación a través de un grupo de microorganismos potencialmente benéficos, localizados mayoritariamente en el colon, lo que lleva a estimular su crecimiento y/o actividad metabólica.
  • Producir alteración sobre la microbiota del colon aumentando la población de especies benéficas y disminuyendo la población de especies patógenas, permitiendo de esta forma modular el sistema de defensa del hospedero.

Algunos de los efectos sobre el animal son los siguientes:

  • Mejora en las funciones intestinales, a través de la estabilización de la composición de la microbiota.
  • Aumento de absorción de los minerales, lo que lleva a huesos más fuertes.
  • Disminución del riesgo de infecciones intestinales, reducción de inflamaciones, y síndromes metabólicos. 

Probióticos, ¿qué son? 

Los probióticos se han definido como “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, proporcionan beneficios para la salud” (FAO / OMS, 2001).

Son muchas las bacterias y levaduras que se pueden usar de forma beneficiosa para mantener una flora digestiva sana y en equilibrio. Los microorganismos más usados son Lactobacillus sp., Sreptococcus faeccium, Bacillus subtilis, B. cereus, B. licheniformis, B. stearothermophyllus y Saccharomyces cerevisiae. ( Milian 2005).

Estos, al igual que los prebióticos, deben cumplir con ciertos requisitos para ser considerados un probiótico, algunos de ellos son:

Las cepas utilizadas no deben ser patógenas, sobre todo evitar las que están asociadas a los trastornos gastrointestinales.

  • Sobrevivir al ecosistema intestinal (jugos gástricos, bilis).
  • Tener la capacidad de producir componentes antimicrobianos
  • Ser resistentes al tránsito intestinal y a las enzimas proteolíticas
  • Tener capacidad para adherirse a las superficies epiteliales del intestino

Beneficios en las aves

Los probióticos actúan en el intestino de los animales “compitiendo” con los microrganismos patógenos, desplazando aquellos causantes de enfermedades, llevando a un adecuado equilibrio de la flora intestinal. Producen una mejora en la digestión de los alimentos y en el aprovechamiento de los nutrientes, ya que crean condiciones favorables en el intestino mediante el control de la población bacteriana. Esto contribuye a un mejor peso y terminación de los animales previo a la faena.

La capacidad de estimular el sistema inmunológico es otro de los mecanismos que proporciona protección a los animales, uno de estos es por medio de la activación de células especificas en las respuestas inmune como por ejemplo las NK, o natural killer, capaces de producir sustancias propias que actúan destruyendo los microorganismos patógenos que puedan ingresar al hospedero.

Bacterias como Salmonella, Listeria monocytogenes o E. coli, entre otros, pueden estar presentes en el intestino y en las heces de las aves, lo que es perjudicial para estas así como para los humanos, sobre todo el personal que trabaja en los criaderos donde se concentra un gran número de aves.

Los probióticos son capaces de controlar o reducir estos y otros agentes patógenos así como los problemas que puedan desencadenar. También se puede destacar su efecto positivo en la recuperación de las aves luego de períodos de debilitamiento, como por ejemplo luego de enfermedades, procesos que ocasionan estrés como viajes prolongados a ferias o concursos.

La aplicación de aditivos en la alimentación de las aves trae aparejado muchos beneficios para la industria avícola, sobre todo en el control de enfermedades y en el aumento de las defensas. El empleo de prebióticos y probióticos en el manejo de aves es una buena opción para mejorar las condiciones de producción y sanitarias en las explotaciones intensivas, como así para obtener un producto final a gran escala, asegurando su inocuidad y la de los subproductos avícolas.

Más información:
http://ubibeefinspection.com